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Violencia de género y ciberacoso

El último 8 de noviembre, una mujer, Jessica Bravo, fue tiroteada por su expareja frente al colegio de su hijo de 3 años, que ha visto todo. El victimario ya había sido condenado por violencias contra la víctima y por amenazas.[1] Lamentablemente no es un caso aislado y nos podemos dar cuenta de eso solo recorriendo las secciones  « violencia machista » o « violencia de género » de los periódicos.

Por Valentine Delahaye

Las cifras también son importantes. En efecto, en España, desde 2003, 900 mujeres han sido asesinadas en el marco de violencias machistas. Fueron 31 víctimas de femicidio para los 7 primeros meses del año 2017, según algunas fuentes, más según otras.[2] [3]

Es un problema tan importante que el 29 de septiembre de 2017 ha sido aprobado definitivamente un Pacto de Estado contra la Violencia de Género, consensuado durante 6 meses por los grupos parlamentarios. Este Pacto contiene 213 medidas destinadas a prevenir, asistir las víctimas de violencia de género y protegerlas.

¿QUÉ ES QUE LA VIOLENCIA DE GÉNERO?

En primer lugar, hay que dar una definición de los términos en sí. La violencia es «la negación del respeto debido a una persona», es decir, que niega la calidad de persona, usa a los individuos como objetos, como medios para lograr un fin.[4] Así, la violencia sería «la coacción física o psíquica ejercida sobre una persona para viciar su voluntad y obligarla a ejecutar un acto determinado».[5]

Respecto al género, la Organización Mundial de la Salud lo define como « los conceptos sociales de las funciones, comportamientos, actividades y atributos que cada sociedad considera apropiados para los hombres y las mujeres ». El concepto de género es muy vinculado al sexo biológico.[6]

Podríamos entonces definir la violencia de género como un acto físico o psíquico ejercido en contra de una persona por su sexo y para obtener de ella un comportamiento determinado. De hecho, la Organización de las Naciones Unidas la define como «todo acto de violencia sexista que tiene como resultado posible o real un daño físico, sexual o psíquico, incluidas las amenazas, la coerción o la privación arbitraria de libertad, ya sea que ocurra en la vida pública o en la privada». Así, se puede notar que el concepto de violencia de género esta aceptado como violencia sexista, es decir ejercida en contra de una persona por el hecho de ser mujer en el ámbito de la sociedad patriarcal en la cual vivimos.

¿DE DONDE VIENE Y COMO SE MANIFIESTA?

El patriarca

Para empezar, hay que destacar que el mundo en el cual vivimos es patriarcal. Los diccionarios nos dan una definición del patriarcado relativamente unánime. Es una « forma de organización social en la cual el hombre ejerce el poder en el ámbito político, económico, religioso, o posee el papel dominante en el seno de la familia, frente a la mujer » (Larousse, 2017).

En la sociedad actual, a pesar de muchas evoluciones positivas en cuanto a la igualdad entre las mujeres y los hombres, el patriarcado sigue siendo muy marcado y eso en todas partes del mundo.

La sociedad patriarcal y las normas sociales transmiten una percepción de las mujeres que las reduce a unos roles estrictos que, globalmente, son: la maternidad, las tareas domésticas y ser linda, atractiva.

Una de las consecuencias es una permanencia de los géneros en roles determinados excluyendo las mujeres de las áreas de decisión, de poder, de empleos con responsabilidad o alto nivel de remuneración[7] y/o manteniéndolas en la casa cuidando la familia, dejándola acceder en prioridad a los sectores de servicios a la persona, trabajados domésticos o vinculados con la educación, etc. [8] [9]

Otra consecuencia es la cosificación de las mujeres y su cuerpo con, por ejemplo, la prostitución forzada; la toma de decisión en lugar de las mujeres en cuanto a su cuerpo, su sexualidad, su gestión de la maternidad o su manera de vestirse; la primacía de la imagen de la mujer como objeto de consumo en las representaciones o la promoción de una cultura de la violación (particularmente en las publicidades, la literatura, las películas, la música), etc.

¿Cuál es la relación con la violencia de género?

La violencia como control

Este sistema de dominación en todos los ámbitos implica relaciones de poder de los hombres sobre las mujeres que siguen siendo en una posición económica, social, política y globalmente relacional de dependencia e incluso de sumisión. Además, la perpetuación de la imagen de la mujer como objeto de consumo frente al hombre representado como « ser creador, imaginativo, con poder de decisión (…) », [10] favorece la persistencia de la violencia de género que tiene como raíz la creencia de que la mujer debe estar subordinada al hombre.

El Consejo de Europa, en su Convenio sobre prevención y lucha contra la violencia contra las mujeres y la violencia doméstica reconoce que  « la violencia contra las mujeres es una manifestación de desequilibrio histórico entre la mujer y el hombre, que ha llevado a la dominación y a la discriminación de la mujer por el hombre, privando así a la mujer de su plena emancipación » y también que « la naturaleza estructural de la violencia contra las mujeres está basada en el género, y que la violencia contra las mujeres es uno de los mecanismos sociales cruciales por los que se mantiene a las mujeres en una posición de subordinación con respecto a los hombres ».[11]

Evidentemente, la violencia de género no se limita a la violencia física. En efecto, la violencia psicológica, las amenazas, los comentarios sexistas, la inacción del Estado frente a estos fenómenos, las mutilaciones genitales, las normas prohibiendo el aborto, la exigencia de llevar o no llevar ciertos tipos de ropa, el acoso y muchas otras acciones individuales o institucionales son tantas formas de violencia sufridas por las mujeres. La violencia física, en  fin, sería más una medida de represalia que permite mantener las demás formas de control.

El acoso, fenómeno sistemático en la vida de las mujeres

El acoso callejero, en los transportes, en el trabajo, en las redes o incluso en el seno de una relación de pareja o expareja constituye también una violencia sexista importante.

Respecto a los transportes públicos, el Alto Consejo sobre la igualdad entre las mujeres y los hombres francés publicó en abril de 2015 un informe sobre el acoso sexista y las agresiones en los transportes. Define el acoso sexista en los espacios públicos como « el hecho de imponer todo comentario o comportamiento por razón del sexo, de la orientación o de la identidad sexual real o no de una persona, con el objetivo o con el efecto de crear una situación intimidante, humillante, degradante u ofensivo, afectando entonces a la dignidad de la persona ». Por otro lado, estima que 100% de las usuarias de los transportes han sido víctimas, al menos una vez en su vida, de acoso sexista o agresión sexual, y en 50% de los casos eso ocurre antes de los 18 años[12]. El acoso sexista se puede caracterizar por diversas acciones como silbidos, comentarios sobre el físico, insultos, la toma de fotos sin la autorización de la persona, etc., sin que todas esas acciones sean sancionables por la ley. En cuanto a las agresiones sexuales se caracterizan por la exhibición sexual, acoso sexual, abusos sexuales (como tocar partes íntimas de la víctima o los «frotadores») o, incluso, por violación.

El acoso laboral también es muy importante en todas partes del mundo y en todos los sectores. Recientemente salieron muchas acusaciones en el mundo del cinema. Pero no es el único sector donde las mujeres son víctimas de acoso o de agresiones sexuales. En efecto, en octubre de 2017 las redes sociales se convirtieron en una plataforma de denuncia del fenómeno de acoso sexual en el ámbito laboral, no solamente a través del hashtag #MeToo (#YoTambién).

El ciberacoso como violencia de género

A través de las redes sociales, se ejerce una forma de acoso muy vinculada con la violencia de género.

En efecto, las mujeres son más vulnerables al ciberacoso por la desigualdad de valoración debido al sexismo sistemático y que se exacerba en las redes sociales y se sigue proyectando en la violencia de género ejercida en las redes sociales.

Además, las redes sociales son una manera, para los acosadores, de hacer del acoso algo permanente e intrusivo en la vida de la víctima. Internet permite alcanzar a la víctima de violencia de género sin tener contacto físico con ella. Las redes sociales son también un medio para ejercer dominación, limitación de la libertad, control social excesivo en las relaciones de pareja o ex pareja.

Unos ejemplos concretos de ciberacoso son:

  • La difusión de imágenes o de datos de contenido sexual (que sean falsos o reales) de la víctima.
  • Escribir comentarios debajo de publicaciones que contengan observaciones inapropiadas sobre el físico, insultos, comentarios sexistas, justificando la cultura de la violación, etc.
  • Los mensajes sistemáticos de amenazas, de dominación, de control social, de solicitudes de  servicios sexuales, de chantaje, etc.
  • Perseguir a una persona en los espacios de Internet que frecuenta habitualmente.
  • Acceder al móvil/ordenador de la víctima para controlar sus comunicaciones y/o publicaciones en las redes sociales.

La falta de contacto físico, el anonimato, la inmediatez, la impunidad, la intrusión muy fácil en la vida íntima de la víctima, la impresión que todo se puede decir sin límites como en la vida real, son tantos aspectos que, añadidos al sexismo omnipresente, hacen del ciberacoso una faceta de la violencia de género.

#MiVidaLaControloYo
‪#‎mividalacontroloyo

Bibliografía:

[1] SÁNCHEZ, C. M. (2017). Muere la mujer tiroteada en Elda por su expareja. El Pais. Recuperado de  https://elpais.com/ccaa/2017/11/08/valencia/1510165153_415766.html

[2] ABAD, J. M. ; GALAN, J. (2017). Las mujeres asesinadas por violencia machista de 2017. El Pais. Recuperado de https://politica.elpais.com/politica/2017/07/24/actualidad/1500887648_549205.html

[3] (2017). Listado de feminicidios y otros asesinatos de mujeres cometidos por hombres en España en 2017. Feminicidio.Net. Recuperado en  http://feminicidio.net/articulo/listado-feminicidios-y-otros-asesinatos-mujeres-cometidos-hombres-espa%C3%B1a-2017

[4] BALLESTEROS, J. (Ediciones internacionales universitarias). (2005). Repensar la paz. Madrid, España.

[5] EXPOSITO, F. (2011). Violencia de género. Mente y cerebro, 48/2011. pp 20-25.

[6] Género. Organización Mundial de la Salud. Recuperado en http://www.who.int/topics/gender/es/

[7] United Nations. (2015). Power and decision making. The World’s Women 2015. Recuperado en https://unstats.un.org/unsd/gender/chapter5/chapter5.html

[8] United Nations. (2015). Work. The World’s Women 2015. Recuperado en https://unstats.un.org/unsd/gender/chapter4/chapter4.html

10]CASTILLA, E. B. (2005). Violencia de género y publicidad sexista. Chasqui, numero 91. Recuperado en http://www.revistachasqui.org/index.php/chasqui/article/view/1561/1584.

[11]  Convenio Del Consejo de Europa sobre prevencion y lucha contra la violencia contra las mujeres y la violencia domestica. (2011). Council of Europe Treaty Series – No. 210. Recuperado en https://rm.coe.int/1680462543

[12] Haut Conseil à l’égalité entre les femmes et les hommes (2015). Avis sur le harcèlement sexiste et les violences sexuelles dans les transports en commun. Avis n°2015-04-16-VIO-16. Recuperado en https://fr.scribd.com/document/261942856/HCEfh-Avis-harcelement-2015-04-16-VIO-16-1

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