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Manifiesto por la lucha contra la violencia machista [Fotos]

Contra la violencia machista, la violencia sexual, institucional y cualquier otra forma de violencia que atente contra los derechos de las mujeres y niñas
25N Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra las Mujeres – 2022

Hoy, 25 de noviembre de 2022, con motivo del Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, no podemos comenzar de otro modo que aportando los alarmantes datos recogidos hasta inicios de noviembre de este mismo año, en los que se informa:

  • Van 38 mujeres asesinadas por violencia de género en España, en lo que llevamos de año, y 1171 desde el año 2003. (Son 11 EXTRANJERAS ESTE AÑO Y 387 DESDE 2003)
  • 2 menores asesinadas por violencia de género en España a día de hoy y 48 desde 2013.
  • 26 menores huérfanos por violencia de género en España y 363 desde 2013.

Queremos invitar a la reflexión de todas y todos, a las autoridades, los organismos e instituciones públicas y privadas, para posicionar con convencimiento que el cambio está en cada uno de nosotros. En lo cotidiano, en nuestros hogares, en nuestros trabajos, podemos aportar ese granito de arena para contribuir al respeto, a la igualdad, a la valoración y resignificación de la mujer en la sociedad. Necesitamos expandirnos y ver los resultados en las calles, en los hogares y en las instituciones.

Diariamente nos encontramos con casos de mujeres que tienen que lidiar con todo tipo de obstáculos para poder salir adelante. Muchas, son migrantes, que se vieron obligadas a dejar atrás su vida, su familia, su cultura y sus costumbres, con el objetivo de tener un futuro mejor para sí mismas y para sus seres queridos. Sin embargo, el país de acogida al que llegan, continúa perpetuando la violencia que se manifiesta también en origen y a escala planetaria.

Dentro de las dificultades a las que tenemos que hacer frente las mujeres en España, nos encontramos con una clara violencia institucional:

  • Cuando una mujer recibe un trato indigno y humillante por parte de los/as profesionales del ámbito público, en el momento de poner una denuncia por violencia de género hacia su pareja o expareja.
  • Cuando al poner esta denuncia o intentar avanzar en algún trámite administrativo, la búsqueda de acompañamiento, de prestaciones sociales o de apoyo al empleo y la vivienda digna o a recibir una asistencia psicosocial adecuada, es ignorada o discriminada por condición de género, origen, acento, aspecto étnico o racial, dificultad en el idioma, por su vestimenta, etc.
  • Cuando al atravesar un proceso de divorcio, en lugar de encontrar empatía, se le amenaza con quitarle la custodia de sus hijos/as.
  • Cuando ha sido víctima de acoso sexual o laboral y las autoridades no han actuado a tiempo para protegerle.
  • Cuando se le han negado las medidas u órdenes de protección tras haber presentado una denuncia por violencia, tal como las instituciones recomiendan, aun habiendo demostrado que se encuentra en una situación de riesgo de agresión por parte de su pareja o expareja.
  • Cuando acude al servicio sanitario público tras ser violentada y los profesionales se niegan a atenderle al no estar empadronada en la localidad.
  • Cuando no se permite el empadronarse, aunque esté residiendo de forma permanente en un lugar, tal como marca la ley.

Todo esto, son ejemplos de una creciente y aún invisibilizada violencia institucional que cada día miles de mujeres, con un acento muy marcado en las mujeres migrantes, sufren, sufrimos, en el territorio español donde convivimos y entablamos redes de vecindad.

Por otro lado, no podemos dejar de alzar la voz respecto a lo que está ocurriendo en torno a la violencia sexual. En muchas ocasiones observamos cómo mujeres temen contar lo que les ha ocurrido o “atreverse” a poner una denuncia ante las instituciones. ¿Por qué? Por unos sistemas de apoyo insuficientes que aíslan y generan indefensión, por la vergüenza o el miedo a las represalias, por el temor a verse expuestas y que se les culpe por lo sucedido, miedo a que no les crean o a que sean maltratadas o marginadas, una y otra vez, en su círculo más íntimo y también por la sociedad.

Nos ampara El Convenio de Estambul, ratificado por España en 2014, que afirma que los Estados deben abstenerse de cometer cualquier acto de violencia contra las mujeres. Además, exige garantías para que las autoridades e instituciones públicas, trabajen de acuerdo a esta obligación. Este convenio también obliga a los Estados a tomar las medidas necesarias para prevenir, investigar, castigar e indemnizar por los actos de violencia contra la mujer. Observando lo que cada día ocurre a nuestro alrededor y teniendo en cuenta los datos estadísticos respecto a las mujeres que son maltratadas y vejadas, así como con sus hijos e hijas, nos cuesta creer que realmente todas estas medidas que propone el Convenio de Estambul se estén llevando a cabo o, al menos, que se estén poniendo todos los esfuerzos y recursos disponibles para conseguirlo.

Las mujeres a través de la historia hemos demostrado que podemos cuestionar lo naturalizado. Hemos conseguido muchos cambios y hoy seguimos construyendo nuestras propias historias y rumbos. Porque nos unimos, porque nos cuidamos, porque decidimos tejer red y cambiar nuestra percepción sobre nosotras mismas, dejarnos de ver como objetos o como pertenecientes a alguien.

No tenemos otra opción más que articularnos, ahora más que nunca, para luchar por defender nuestros derechos como mujeres, nuestros Derechos Humanos, teniendo claro que, para ello, debemos y queremos convocar el apoyo de los hombres. Contar con ellos como parte de la sociedad es imprescindible para que esta se convierta en un espacio seguro, deseable para todas las mujeres que la conformamos. No nos acomodamos a la desigualdad estructural que propone el sistema dominante a través de innumerables dispositivos. Nos oponemos a una sociedad tremendamente abusiva, en contra de la idea del mal llamado segundo sexo, algo que se agrava con ejes de violencias que se ensañan aún más por nuestra condición migrante y nos declaramos en oposición rotunda.

Desde la Asociación Por Ti Mujer reivindicamos la necesidad de que los organismos, instituciones y toda persona individual, trabaje para lograr el objetivo último de que las mujeres seamos protegidas, respetadas, entendidas en condición de igualdad, y que se brinde una atención integral adecuada, sin discriminaciones, que garantice nuestros derechos, buscando esa igualdad de derechos entre hombres y mujeres que tanto anhelamos y merecemos en nuestra sociedad. Seguimos orientando, acompañando y asistiendo, con calidez y escucha activa, a quien lo necesite. ¡Somos agentes de cambio y estamos orgullosas de serlo!

NO MAS VIOLENCIA CONTRA LAS MUJERES

La Violencia de Género debe ser denunciada, juzgada, sentenciada y erradicada.

Juntas somos más fuertes, ¡pide ayuda!

25N Dones Vives i Unides Contra el Masclisme

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