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Indefensión de las mujeres inmigrantes ante la violencia machista

En todo lo que llevamos de año, y en concreto tras el fin del Estado de Alarma, los asesinatos producidos a mujeres por Violencia de Género se han visto aumentados de manera desproporcionada, llegando en este momento a 20 mujeres asesinadas por sus agresores en lo que va de año (desglose de los datos concretos de mujeres asesinadas por Violencia de Género, ordenadas de forma cronológica, en Anexo I). Una de las causas que puede explicar este hecho podría ser el miedo de los agresores a que las víctimas efectivamente se separen de ellos y/o denuncien.

Tras dicho periodo de Estado de Alarma y, sobre todo, durante el confinamiento, diversos derechos individuales tales como el derecho fundamental a la libre circulación, se han visto gravemente mermados, lo cual ha dificultado en gran medida que las víctimas de Violencia de Género se hayan podido separar (de hecho y de derecho) de sus agresores. Además, queremos aclarar que los datos oficiales sobre Violencia de Género expuestos en esta nota, hacen referencia exclusivamente a la definición de «Violencia de Género» que se establece en la Ley 1/2014, dejando fuera a todas las mujeres que han sido asesinadas por este mismo motivo según el Convenio de Estambul.

Entrando en el análisis cuantitativo inicialmente y cualitativo con posterioridad de estos casos de asesinato por Violencia de Género encontramos que, dentro del perfil sociodemográfico de estas mujeres, solo una de ellas (5%) era menor de edad y la gran mayoría de mujeres (el 80%) tenían entre 30 y 60 años, siendo el grupo mayoritario las mujeres entre 41 y 50 años. Además, respecto a la nacionalidad de las mismas el 55% de ellas tenían nacionalidad española, y dentro del otro 45% de mujeres extranjeras encontramos que el 44,45% eran mujeres con nacionalidad de países de Latinoamérica, el 22,22% poseían nacionalidad de un país perteneciente a la UE y otro 22,22% poseían nacionalidades de otros países fuera de la UE (Marruecos y Reino Unido en este caso). El 11,11% restante sabemos que pertenece a mujeres migrantes por fuentes oficiales, pero no hemos obtenido datos acerca de su nacionalidad.

Respecto a las denuncias interpuestas, encontramos que de las 20 mujeres que han sido asesinadas en lo que llevamos de 2021, solamente 4 de ellas (20%) habían interpuesto una denuncia, por este motivo, con anterioridad. Además, es importante resaltar que de esas 4 denuncias interpuestas solamente en 2 se ellas se solicitaron y adoptaron medidas de protección en favor de la víctima y, en ambos casos, el agresor había quebrantado anteriormente a la comisión del delito dichas medidas de alejamiento. Esto, en principio, nos lleva a dos conclusiones principales. La primera es que existe una gran dificultad por parte de las víctimas, sobre todo por parte de mujeres migrantes, a interponer una denuncia por Violencia de Género. Las causas que llevan a esta conclusión son diversas pero la consecuencia final es común, una total desprotección y abandono hacia las víctimas y sus hijos e hijas que acaban perdiendo la vida a manos de sus agresores.

La segunda gran conclusión a la que llegamos es que las órdenes de protección son un recurso en principio poco demandado, lo cual puede deberse a una desinformación sobre el mismo. Esto es alarmante ya que este es el único recurso de protección con el que inicialmente cuentan estas mujeres respecto a sus agresores.

Por otro lado, otra cifra que ya hemos precisado anteriormente y que resulta de gran interés, ya que es en la que pretendemos incidir como Asociación que trabaja con mujeres inmigrantes, es que, de estas 20 mujeres asesinadas por Violencia de Género, 9 de ellas (el 45%) eran mujeres migrantes. Unido esto a lo comentado en el apartado anterior, concluimos que las medidas establecidas para proteger a las mujeres migrantes, por Violencia de Género, son totalmente insuficientes. Debemos aclarar que este colectivo de mujeres sufre una doble violencia, por un lado, por el hecho de ser mujeres y, por otro lado, por el hecho de ser extranjeras, por lo que la protección debería ser sino doble, sí más intensa; y la realidad con la que nos encontramos es que estas mujeres están aún más desprotegidas que el resto de mujeres víctimas de violencia de género.

Se encuentran ante situaciones de violencia, de las que desconocen las ayudas y medidas de protección de las que disponen, la mayoría de ellas sin familiares o amistades que las apoyen en estos complicados procesos y, muchas veces, sin respaldo institucional ya que en el momento de interponer la denuncia se encuentran solas y sin asesoramiento jurídico de ningún tipo. Además, no podemos olvidar que la Ley de Extranjería, sitúa a estas mujeres en una posición de mayor vulnerabilidad al dificultar su independencia laboral y económica y dejar en manos de su condición de ciudadanas el acceso a las medidas de protección. Por todo ello, es necesario aplicar no solo una perspectiva de género en el trabajo con las mujeres y ofrecer así una atención y protección integral, sino que además se hace crucial tener un enfoque interseccional para evitar seguir revictimizando a todas ellas.

A colación con este dato, también nos gustaría resaltar que, respecto a la nacionalidad de los agresores, el 85% de ellos eran nacionales españoles, mientras que el 15% eran extranjeros. Este dato resulta relevante para desmitificar el hecho de que las mujeres migrantes mueren a manos de extranjeros, procedentes de culturas más machistas que la nuestra; cuando la realidad es que la gran mayoría de mujeres inmigrantes son asesinadas a manos de españoles. Las conductas machistas no vienen de fuera del país, es un problema estructural existente dentro y fuera de nuestras fronteras. En este sentido, concluimos que no debemos buscar pretextos a la Violencia de Género, sino que hay que buscar soluciones para acabar con esta realidad.

La conclusión final que obtenemos del estudio de todos estos datos, aparte de las conclusiones ya expuestas con anterioridad, es que existe una sobrerrepresentación de las mujeres migrantes dentro de las víctimas de Violencia de Género. Esto ligado a la gran opacidad que existe sobre los datos concretos de estas mujeres, genera una gran dificultad para prevenir estas situaciones que acaban con el asesinato de las mujeres migrantes y sus hijos e hijas. Nosotras como Asociación, demandamos la desagregación de los datos de víctimas de Violencia de Género teniendo en cuenta la nacionalidad de las mujeres, con el objetivo de conocer la realidad de las mujeres migrantes que son víctimas.

Entendemos que la única forma de adecuar políticas y estrategias efectivas para la protección y prevención de estos tipos de violencia, es conocer y visibilizar su realidad y para ello es fundamental que todos los agentes implicados profesionalmente con la Violencia de Género tengan en cuenta la voz de las mujeres migradas víctimas, para poder entender mejor la realidad de las situaciones que tienen que vivir.

Nunca acabaremos con la Violencia de Género si cerramos los ojos y miramos a otra parte. El problema está aquí y ahora y debemos trabajar juntas como sociedad para terminar con la Violencia de Género de una vez por todas.

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