El 29 de octubre se conmemora por primera vez el Día Internacional de los Cuidados y el Apoyo, proclamado por Naciones Unidas en 2023 para reconocer el papel esencial de quienes sostienen la vida. Pero más allá de los discursos institucionales, este día interpela una verdad incómoda: el trabajo de los cuidados —remunerado o no— sigue siendo uno de los pilares más invisibilizados, feminizados y precarizados del sistema económico global.
En España, el rostro de los cuidados tiene acento migrante, piel diversa y una historia común de esfuerzo, resiliencia y resistencia.
La economía invisible que sostiene el mundo
Según la Organización Internacional del Trabajo (OIT), las mujeres realizan el 76,2% del trabajo de cuidados no remunerado en el mundo, dedicándole 3,2 veces más tiempo que los hombres. Si este trabajo se contabilizará dentro del PIB global, el conjunto de los cuidados representaría casi el 18% de la economía mundial. En América Latina, esta cifra asciende al 21,4% del PIB regional.
Dicho de otra forma: el bienestar del planeta descansa sobre una labor históricamente invisible, sin la cual el resto de la producción sería imposible.
En España, la crisis de los cuidados es estructural. Más del 70% de las personas dependientes son atendidas por familiares —principalmente mujeres— sin remuneración ni apoyo institucional. Frente a este vacío público, miles de mujeres migrantes han asumido la carga. Ellas limpian, acompañan, cuidan, sostienen a los mayores. Ellas cuidan para sobrevivir.
Triple discriminación: mujeres, migrantes, invisibles
Los datos de 2025 son contundentes. Según el Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, en España trabajan aproximadamente 500.000 personas en el sector del hogar y los cuidados. De ellas, alrededor de 350.000 están afiliadas a la Seguridad Social, mientras que unas 150.000 permanecen en la economía sumergida —sin contrato, sin protección social, en un limbo legal donde el trabajo no reconocido se convierte en pura supervivencia.
El 95% de estas trabajadoras son mujeres, y el 69% son de origen extranjero. Según datos de septiembre de 2025, más de 1,33 millones de mujeres extranjeras trabajan en España, y una parte significativa lo hace en el sector del hogar y los cuidados. De las 133.731 mujeres extranjeras afiliadas específicamente como empleadas del hogar, la mitad provienen de cinco países: Rumanía, Honduras, Colombia, Paraguay y Filipinas. En provincias como Madrid (31,1% de las afiliadas), Barcelona, Alicante y Valencia, su presencia es indispensable para el funcionamiento diario de miles de hogares.
Nuestro informe Cuidar para sobrevivir (Asociación Por Ti Mujer, 2023) lo dejó claro: estas mujeres enfrentan una triple discriminación por ser mujeres, por su condición de migrantes y por pertenecer a un sector considerado “no productivo”. Muchas trabajan como internas —aproximadamente 38.000 mujeres según datos de 2025— viviendo en el mismo hogar donde trabajan, sin horarios, sin intimidad, sin descanso.
Las consecuencias sobre la salud son alarmantes: el 74% de las trabajadoras del hogar necesita medicarse habitualmente para el dolor. Las jornadas extensas, la sobrecarga y la falta de reconocimiento generan agotamiento, ansiedad y enfermedades musculares. Según Oxfam Intermón (2020), el 32% de los contratos son temporales y el 24% a tiempo parcial, ocultando horas extras no remuneradas. El resultado: vidas atravesadas por la inestabilidad y el miedo constante a perder el sustento.
Violencia en la sombra
La precariedad tiene otra cara aún más oscura. Nuestro informe de 2020 sobre violencia sexual en el sector documentó cómo la dependencia económica expone a muchas mujeres migrantes a situaciones de abuso y acoso sexual por parte de empleadores. Estas violencias, al producirse en el espacio privado, permanecen ocultas. Muchas mujeres callan por miedo a perder su trabajo, a ser denunciadas por su situación administrativa o porque no tienen a dónde acudir.
Una de cada diez mujeres trabajadoras del hogar en España ha sufrido violencia sexual en el ámbito laboral. Esta cifra refleja una violencia estructural: la que nace de un sistema que considera los cuidados una tarea “natural” y no un trabajo con derechos.
Avances lentos, brechas profundas
A nivel jurídico, el reconocimiento ha sido lento. España ratificó el Convenio 189 de la OIT sobre trabajo decente para trabajadoras y trabajadores domésticos en junio de 2022, más de una década después de su adopción en 2011. Este tratado exige igualdad de condiciones laborales, acceso a la seguridad social y protección contra la violencia.
Pero la aplicación sigue siendo parcial. Las trabajadoras del hogar accedieron al derecho a la prestación por desempleo recién en 2022, mediante el Real Decreto-ley 16/2022, tras una sentencia del Tribunal de Justicia de la Unión Europea que consideró su exclusión una discriminación indirecta por razón de género.
En 2025 se han dado algunos pasos: desde noviembre de este año, los empleadores deben realizar obligatoriamente una evaluación de riesgos laborales de sus domicilios. El gobierno ha lanzado la plataforma ‘Prevención 10’ para facilitar este trámite. Sin embargo, estos avances siguen siendo insuficientes frente a la magnitud del problema y poca comunicación sobre ello.
Mientras tanto, la Ley de Dependencia (2006) (Sistema para la Autonomía y Atención a la Dependencia, SAAD) continúa insuficiente: sin presupuesto adecuado, con listas de espera interminables y un modelo donde los servicios son gestionados por empresas privadas que compiten a la baja en salarios y condiciones laborales.
Cuidar es un derecho, no una condena
Como señala la economista feminista Amaia Pérez Orozco, el cuidado no es un asunto individual ni familiar, sino una cuestión estructural que debería organizar la economía entera. La CEPAL (2022) define el derecho al cuidado en tres dimensiones: el derecho a cuidar, el derecho a ser cuidado y el derecho al autocuidado. En los tres niveles, las mujeres migrantes se encuentran en desventaja.
Hablar de cuidados es hablar de justicia social, migración y derechos humanos. Es cuestionar un modelo económico que depende del trabajo invisible de mujeres racializadas para sostener el bienestar de otros. Es decidir si queremos seguir sosteniendo estas desigualdades o transformarlas.
NO SOMOS INVISIBLES
En este primer Día Internacional de los Cuidados y el Apoyo, es necesario recordar que las manos que sostienen la vida no pueden seguir siendo invisibles. Cada mujer migrante que limpia, alimenta o acompaña está construyendo un país más humano, aunque aún no haya un reconocimiento pleno.
Desde Por Ti Mujer, y a través de nuestro proyecto SEA II dirigido a mujeres trabajadoras del hogar y los cuidados, reafirmamos una convicción: cuidar también es un derecho. Es reclamar un lugar en la sociedad, exigir derechos y desafiar las jerarquías que relegan a las mujeres a la sombra.
Cuidar es resistir al olvido, es construir comunidad, es sostener la esperanza en tiempos de deshumanización.
Por eso, hoy decimos con fuerza y con dignidad: No somos invisibles. Nuestras manos también tienen derechos, somos las mujeres que sostienen la vida. Y hasta que el cuidado sea reconocido como un derecho y no como una carga, seguiremos cuidando… pero también luchando.
Este artículo ha sido desarrollado en el marco del Proyecto Espacios de Empoderamiento y Acción, SEA II, financiado por Fundación Porticus. El contenido de la publicación es de autoría y responsabilidad exclusiva de la Asociación Por Ti Mujer y no refleja, necesariamente, la postura de la Porticus, o Proyecto SEA II.
Autora: Lucia Avila Carrillo, abogada de la Asociación Por Ti Mujer.
Referencias
• Asociación Por Ti Mujer. Cuidar para sobrevivir. Valencia: Asociación Por Ti Mujer. (2023).
• Asociación Por Ti Mujer. Violencia sexual en el sector de los cuidados. Valencia: Asociación Por Ti Mujer. (2020).
• CEPAL. Hacia la construcción de sistemas integrales de cuidados en América Latina y el Caribe. Santiago de Chile: Naciones Unidas. (2022).
• elEconomista.es. (19 de octubre de 2025). Más de 1,3 millones de mujeres extranjeras trabajan en España, la mitad en 4 provincias.
• Instituto Nacional de Estadística (INE). Datos sobre empleo de mujeres extranjeras en España. Madrid: INE. (2025).
• Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones. Estadísticas de afiliación al Sistema Especial de Empleados de Hogar. Madrid: Gobierno de España. (2025).
• Oltra Soler, Joan Antoni. “La actual Ley de Dependencia sigue teniendo mucho pendiente”. Informacion.es. 05 de marzo de 2025. Acceso 28 octubre 2025.
• Organización Internacional del Trabajo (OIT). El trabajo de cuidados y los trabajadores del cuidado para un futuro con trabajo decente. Ginebra: OIT. (2018).
• Oxfam Intermón. Tiempo para el cuidado: El trabajo de cuidados y la crisis global de desigualdad. Madrid: Oxfam. (2020).
• Pérez Orozco, Amaia. Subversión feminista de la economía. Aportes para un debate sobre el conflicto capital-vida. Madrid: Traficantes de Sueños. (2014)
• Sentencia del Tribunal de Justicia de la Unión Europea, 24 de febrero de 2022, asunto C-389/20.





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