El pasado miércoles 11 de febrero se conmemoró el Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia, creado por la Asamblea General de las Naciones Unidas en diciembre de 2016 para reconocer y visibilizar el papel que realizan las mujeres en la comunidad científica. En esta ocasión, el tema planteado por la ONU ha sido “Aprovechar las sinergias entre la inteligencia artificial, las ciencias sociales, las STEM (ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas) y el sistema financiero: construir un futuro inclusivo para las mujeres y las niñas”. Estos cuatro conceptos se plantean como fundamentos para fomentar un desarrollo inclusivo y sostenible.
Si bien es cierto que la participación de las mujeres en el ámbito científico ha aumentado ligeramente durante los últimos años, siguen existiendo barreras significativas entre ellas y sus compañeros.
En el contexto global, según muestra un estudio de la UNESCO, las mujeres ocupaban tan solo un 33,3% de los equipos de investigadores en todo el mundo en el año 2018. Además, estas investigadoras recibían una financiación significativamente menor que sus compañeros, y también encontraban menos posibilidades para ascender en su carrera laboral.
Más recientemente, la investigación “Mujer y Ciencia”, publicada por el Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades, revela que el número de mujeres españolas matriculadas en estudios superiores de ramas científicas ha aumentado en la última década. Sin embargo, la mayor concentración de mujeres estudiantes se encuentra en el área vinculada a las ciencias de la salud, mientras que, en estudios más técnicos como ingenierías o arquitectura, el porcentaje de alumnas matriculadas no llega al 30% del alumnado total. Esto visibiliza cómo, a pesar de los avances, sigue existiendo una gran brecha de género: las mujeres siguen siendo más numerosas en el sector de los cuidados, mientras que los hombres son mayoritarios en las ramas técnicas.
Por otra parte, también despierta especial preocupación la gran diferencia entre géneros detectada en carreras tecnológicas, especialmente si se considera el importante papel que estas herramientas tienen en el desarrollo de la sociedad actual; por ello, para alcanzar la igualdad real, es necesario que las mujeres estén representadas también en este sector.
Por último, en la esfera laboral, la presencia femenina en las plantillas se ha mantenido con cifras similares la última década, situándose cerca del 40%. Este número es significativamente más bajo si hablamos del sector privado, donde las mujeres apenas superan el 30% de los trabajadores.
A pesar de que algunos de estos datos pueden parecer esperanzadores, la realidad es que la cifra de mujeres que participan en el ámbito científico no ha experimentado cambios significativos, sino que se ha mantenido en valores casi estancados, y los problemas que las investigadoras enfrentan continúan muy presentes aún hoy en día.
En este sentido, las mujeres de este sector siguen encontrándose con más obstáculos a la hora de acceder a la financiación de sus proyectos o de ascender en su carrera laboral que los hombres, y siguen recibiendo tareas de menor responsabilidad o carga por parte de sus superiores. Más allá de su rol profesional, muchas de ellas siguen llevando el grueso de las tareas relacionadas con el cuidado de sus hijos y del hogar, y las medidas de conciliación existentes no son suficientes para aliviar esta carga. Además, a todo esto se le suma el acoso sexual laboral que sufren las mujeres en cualquier sector.
A su vez, los hombres muestran un desconocimiento general sobre los impedimentos que sus compañeras encuentran, por lo que no son conscientes de la importancia de actuar sobre ello.
Por todo ello, es necesario continuar luchando por una educación en igualdad de género transversal desde las aulas, así como ofrecer modelos de mujeres científicas a las niñas, para que puedan verse representadas en estos sectores y alentar su vocación. Asimismo, es esencial crear políticas de conciliación realistas y efectivas que eviten que todas las responsabilidades recaigan sobre las mujeres y puedan afectar a su carrera profesional. Por último, no debemos olvidar que los hombres también tienen un papel clave para que esta igualdad sea real, por lo que es importante seguir sensibilizando ante las situaciones de desigualdad que puedan experimentar sus compañeras.
Este artículo se enmarca en el programa “Unidad de prevención y protección a mujeres víctimas de violencia sexual” de la Asociación Por Ti Mujer.
Autora: Ariadna Ruiz Sáiz, practicante del área jurídica de Por Ti Mujer
Referencias
UNESCO. (2021). Share of women among total researchers for the G20, 1996–2018 (%). UNESCO Science Report 2021. https://www.unesco.org/reports/science/2021/en/dataviz/women-share
Ministerio de Ciencia e Innovación (2025). Científicas en cifras 2025 [Informe]. Secretaría General Técnica. Centro de Publicaciones del Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades. https://www.ciencia.gob.es/InfoGeneralPortal/documento/a7f58f07-de09-4410-9ff8-959483ac49cc
United Nations. (s. f.). Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia. Naciones Unidas. https://www.un.org/es/observances/women-and-girls-in-science-day/



Post a comment